Por qué postres fríos sin horno son la solución inteligente
En verano encender el horno para un postre no es lo que más nos agrade, con el calor lo que menos queremos es calentar más la casa, y porque no disfrutar de un postre delicioso, si tenemos la opción de hacerlo sin horno.
No generamos calor, y nos ahorramos el gasto del horno, total la nevera ya está encendida todo el día y no incrementa más el consumo de electricidad. Que a más esta receta es sostenible.
En conclusión: un postre perfecto para verano, y no quieres complicarte la vida.
Este postre fríos es simple:
- Base crujiente: Frutos secos + dátiles triturados: «masa» sin harina ni mantequilla
- Crema suave: Queso fresco + queso crema batido: textura cremosa
- Congelador 2h: Frío solidifica la crema y queda firme como un cheesecake
Y todavía hay más, este postre que es ideal en verano porque no necesitas encender el horno es amigable con tu salud.
La receta lleva queso fresco tipo Burgos es uno de los quesos más ligeros que existen, con muy pocas calorías, pero no por eso menos sabroso. Como es un queso suave armoniza perfectamente con la fruta y la base de dátiles y frutos secos.
La ventaja: el queso fresco da cremosidad con mucha proteína sin necesidad de añadir grasas y sumar calorías.

Ingredientes
Elaboración
- Comenzaremos haciendo la masa base, trituramos con ayuda de un procesador de cocina los anacardos y los dátiles, una vez que se hayan picado los ponemos dentro de los moldes sobre una bandeja apta para el congelador cubierta con papel vegetal para que luego sea fácil desmoldar (ver vídeo), colocamos la preparación y con ayuda de las yemas de los dedos apretamos para lograr una base uniforme. Reservamos.
- En un bol machacamos el queso fresco y el queso de untar junto con la crema de almendras o el endulzante de preferencia, con esta mezcla rellenamos los moldes (nota: sería conveniente revestir el interior de los moldes con papel vegetal para desmoldar el pastel sin dificultad, ver vídeo).
- Una vez hemos puesto la crema en el interior espolvoreamos con cacao y cubrimos con los frutos del bosque (he usado frambuesas congeladas porque eran las que tenía, pero siempre es más sabroso y saludable frescas).
- Conservamos en el congelador un par de horas hasta que cuaje la preparación.
- Desmoldamos, decoramos y servimos.

