Las potas de calamar son una de esas opciones económicas y nutritivas que merecen más protagonismo en nuestra cocina. Esta receta con salsa de cherrys es súper rápida, llena de sabor y perfecta para cuando quieres algo rico sin complicarte. Los tomates cherrys aportan ese toque fresco y dulce que contrasta de maravilla con el ajo y la guindilla. Es un plato ligero, bajo en grasas y alto en proteínas, ideal tanto para comer como para cenar. Te va a sorprender lo sabroso que es algo tan sencillo.
El calamar: Proteína pura sin apenas grasa
Campeón de proteína magra
El calamar es de los alimentos con mejor ratio proteína/calorías del planeta: 36g de proteína con solo 2g de grasa. Para que te hagas una idea, 200g de potas tienen la misma proteína que 200g de pechuga de pollo, pero con la MITAD de grasa. Perfecto para días que quieres proteína sin sentirte pesada.
Vitamina B12 al máximo
Una ración te da 117% de tu dosis diaria de B12 (más de lo que necesitas). Esencial para energía, glóbulos rojos, función cerebral. Si eres de las que están siempre cansadas sin razón aparente, la B12 puede ser tu aliada.
Mi secreto: para que te queden súper tiernas
Durante años me pasó: compraba calamar, lo cocinaba «bien», y me quedaba como una goma de borrar. Hasta que un pescadero me reveló el secreto que cambia TODO:
«Nunca sales el calamar antes de cocinarlo.»
¿Por qué? El calamar tiene mucha agua dentro de sus células. Si añades sal ANTES de cocinarlo, la sal extrae esa agua por ósmosis (proceso químico). El calamar suelta todo su líquido a la sartén, se cuece en su propio agua en lugar de dorarse, y queda gomoso.
El truco:
- Seca BIEN las potas con papel de cocina (elimina agua externa)
- Sartén MUY caliente antes de añadir el calamar
- NO sales hasta que estén casi hechas
- No remuevas constantemente (déjalas dorar 2 min sin tocar)
Resultado: calamar dorado, tierno, nunca gomoso.
Consejo:
Si lo quieres para un tupper del medio día puedes añadir un patatita horneada o hervida, o un poco de quinoa o arroz integral.
Si quieres una versión más ligera de cena la puedes acompañar simplemente con una ensalada verde.
Ingredientes
Elaboración
- Descongelamos las potas, las lavamos y secamos muy bien con papel de cocina (esto es importante para que no suelten agua al cocinarlas).
- En una sartén bien caliente con una cucharada de aceite, cocinamos las potas a fuego medio-alto durante 3-4 minutos, sin moverlas mucho para que se doren. No añadas sal hasta el final. Si salas las potas al principio, sueltan agua y quedan gomosas en lugar de doradas.
- Cuando estén casi hechas, añadimos el ajo laminado y la guindilla picada. Puedes añadir un chorrito de vino blanco después del ajo para darle más sabor, yo no lo suelo hacer porque nunca tengo vino blanco en casa. Y si no te gusta el picante, quita las semillas de la guindilla.
- Doramos unos segundos sin que el ajo se queme y agregamos los cherrys cortados por la mitad.
- Cocinamos 2-3 minutos más removiendo con cuidado hasta que los tomates se ablanden y suelten su jugo. Salpimentamos al gusto.
- Servimos inmediatamente con perejil fresco picado al final para darle un toque fresco.

